miércoles, 9 de octubre de 2013

CCL SE PREPARA PARA SU 5TO.ENCUENTRO: LIDERAZGO ÉTICO, POLÍTICA Y COMPROMISO CRISTIANO


Nuevamente  la Comunidad Cristiana de Liderazgo capitulo de Honduras  (CCL-H) quien desde el 2001 desarrolla foros nacionales de cobertura eclesiástica  se prepara para atraer a lideres eclesiásticos a temas de orden social a la luz de la Palabra de Dios y esta vez en su 5to.ENCUENTRO de liderazgo desarrolla el tema: Liderazgo Ético, Política y Compromiso Cristiano.con conferencistas Nacionales e Internacionales para el jueves 30 de octubre  de los corrientes ofrecido especialmente a los/as candidatos/as de elección popular para Alcaldías, Congreso Nacional y Presidencia de la República pertenecientes a la Iglesia evangélica hondureña.El tema  que se ha escogido se relaciona con la necesidad de una trasformación  en varios ámbitos de la sociedad hondureña. Lo viejo (estructural) converge con lo nuevo (coyuntural) para tener un escenario muy diferente y complejo. 

Necesitamos acrecentar los espacios de una reflexión profunda pero, a la vez, inspiradora que nos pueda llevar a un mayor compromiso y acción cristiana, en medio de un escenario complejo desesperanzador y de incertidumbre, en el que la esperanza parece diluirse para muchos hondureños, pero que el liderazgo cristiano debe tener el discernimiento apropiado para un planteamiento coherente al tiempo en que vivimos. 

Las elecciones generales del 2013 abren un espacio de incidencia y acción que la iglesia debe aprovechar con sabiduría y decisión, en el marco de la misión integral. La multicrisis de país demanda de una visión, un compromiso, coraje y pertinencia en un escenario de ausencia de liderazgos éticos y propositivos. (1ra Crónicas 12:32, Jeremías 12.11, 2 Pedro 1:1-4, Daniel 11:32)

Mayor información:  correo electrónico de  ccl_honduras@yahoo.es    o efectúe 

su visita si gusta a: http://ccl-honduras.blogspot.com ;  o tambien  a los   teléfonos CCL:  98501526 o 87542252 con Carlos Sánchez del Diario El Roi.

Para este evento  CCl se ha venido preparando desde el mes de agosto con  desayunos de trabajo, sesiones de trabajo  y visita  a grupos organizados de candidatos  de elccion popular y que confiesan la fe cristiana evangélica  
Equipo CCL  en desayuno de trabajo





Al centro Ernesto Galvez y Omar García en conversatorio con
candidatos/as de elección popular de fe evangélica;
invitándoles al evento del 30 de octubre. 



  


miércoles, 8 de febrero de 2012

El Sueño Hondureño [1]

                                                                    Sergio A. Membreño Cedillo.[2]

El inicio de año es propicio para el sueño y la utopía. Honduras como nación, en el concierto de las naciones, aun busca en este siglo XXI su espacio y tiempo para reencontrarse con su desarrollo, con su propia historia, con su destino y fundamentalmente con su gente. De este modo, la reflexión de año nuevo no debería ser únicamente individual o familiar, sino también comunitaria y nacional, puesto que el sueño hondureño  se resume en construir una patria para todos, con desarrollo, paz y justicia. No obstante, en contraste a el sueño hondureño que todas y todos deberíamos con visión y pasión construir y vivir, esta el sueño americano buscado por muchos.
Aproximadamente un millón de hondureños viven en los Estados Unidos y miles buscan anualmente nuevas tierras y horizontes. El sueño hondureño no puede construirse en base al materialismo, consumismo, e individualismo. Ni en el odio y la violencia.  El sueño hondureño se nutre de una visión nacional centrada en la pasión por Honduras, lo hondureño y los hondureños: su historia, su presente y su futuro.
Poe ello, iniciamos  esta reflexión al nacer de un nuevo año con el pensamiento de José Cecilio del Valle, escrito con visión de futuro precisamente para un tiempo como este y para  la generación de hondureñas  y hondureños que pasamos del siglo XX al XXI y que nos enfilamos al bicentenario nacional en el 2021.  El sabio Valle decía: “La moral es una…si no es licito ofender a un individuo, tampoco será justo oprimir a un pueblo, si no es permitido hollar a un pueblo, tampoco será dado tiranizar un pueblo, millares de hombres harán esta reflexión, los que la hagan convencerán a los que las oigan, el convencimiento de millones formara una masa enorme de fuerza moral, y esta fuerza moral, ¿podrá cuando desarrolle toda su energía ser sofocada?…”. En concreto, Valle planteaba la construcción ciudadana centrada en el bien común y la ética, y ese es el desafió principal para nuestra generación en la búsqueda de la transformación nacional. 
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El sueño por Honduras comienza por construir familias sólidas. Por reconciliar padres con hijos y hermanos con hermanas. Por fortalecer matrimonios maduros que sean un modelo permanente para sus hijos. El sueño hondureño pasa por reconstrucción de valores desde la familia.
Los fundamentos del sueño hondureño yacen escondidos, pero tiene raíces que se nutren del imaginario colectivo. Por lo tanto, es deseable pensar en un sueño hondureño que capte la imaginación y la pasión por Honduras, aun en esa realidad que los medios de comunicación diariamente nos recuerdan: injusticia, pobreza, corrupción, violencia, desprecio por la vida y clientelismo político, no importa que partido sea gobierno. Nuestros intelectuales y próceres nos heredaron ideas y ejemplos elocuentes como “La oración del hondureño” de Froylan Turcios, el poema “Lo esencial” de Alfonso Guillén Zelaya y el ejemplo de vida transparente de José Trinidad Cabañas.


El sueño  hondureño comienza por construir familias sólidas. Por reconciliar padres con hijos y hermanos con hermanas. Por fortalecer matrimonios maduros que sean un modelo permanente para sus hijos. El sueño hondureño pasa por la reconstrucción de valores desde la familia.

Un sueño hondureño que se transmuta poderosamente en una visión de país, del país que deseamos y aspiramos pero que también se centra en los pequeños momentos y acciones de servir desde el lugar que uno ocupa.
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Lo banal y lo heroico. Parte fundamental del desafío es que nuestra nación Honduras sí puede ser transformada radicalmente por el poder de Dios, como El Señor de la historia y en consecuencia por la participación ciudadana que trasciende inexorablemente a los partidos políticos y que se nutre de la solidaridad, de la imaginación y de la pasión de la gente en vivir la utopía.

Todos podemos propiciar una solidaridad  a favor del prójimo y de Honduras. Y por lo tanto ser parte del sueño hondureño que nuestros próceres, intelectuales  y poetas nos legaron.



Un sueño hondureño que se construye por el respeto a la persona humana, la calidad del servicio público, la transparencia de la empresa privada, la vocación de servicio del gobierno, el logro del bien común por los partidos políticos. Una Honduras que está centrada en la justicia para todas y todos.

El sueño hondureño requiere ciudadanos activos que asuman con entereza y vocación de servicio su aporte al país centrado en sus propias comunidades. Si los hondureños a través de nuestra historia hemos construido una cultura de clientelismo político y servilismo, este es el tiempo de rectificar y edificar una cultura de valores y respeto al ser humano.

Necesitamos levantar ese sueño hondureño, edificando los muros de la integridad, y hacer que la integridad comience en casa. Los valores se trasmiten profundamente con el ejemplo del padre integro y en el amor abnegado de la madre y seguidamente se retransmiten de abuelos a nietos.
Reconstruir ese ciclo de afecto fraternal e integridad es fundamental, mantengamos en mente que la educación de un niño --las futuras generaciones-- comienza 100 años antes de su nacimiento.

Seguramente, Honduras será transformada para que los hijos de nuestros hijos sí puedan vivir en un país de respeto, de meritocracia, de oportunidades, de seguridad, de libertad, de solidaridad y de justicia. El sueño hondureño se reproduce con y para las nuevas generaciones a fin que conozcan nuestra historia: lo bueno y lo malo.

Lo banal y lo heroico. Parte fundamental del desafío es que nuestra nación Honduras sí puede ser transformada radicalmente por el poder de Dios, como El Señor de la Historia y en consecuencia, por la participación ciudadana que trasciende inexorablemente a los partidos políticos y que se nutre de la solidaridad, de la imaginación y de la pasión de la gente en vivir la utopía.

Finalmente, el sueño hondureño nos debe unir y no separar. Las escrituras lo dicen “una casa dividida contra si misma, no prevalecerá”. Un país no se puede gobernar con la mitad en contra, consecuentemente, requerimos una visión compartida de nación.
Hagamos en pensamiento y praxis, nuestra la oración de San Francisco de Asís  en nuestra Honduras del siglo XXI:
          “Señor, haznos  instrumentos de tu paz:
Donde haya odio, pongamos  amor,
Donde haya ofensa, pongamos perdón,
Donde haya discordia, pongamos  unión,
Donde haya error, pongamos la verdad…”

En la Honduras del presente y en este futuro inmediato de incertidumbre y complejidad, el sueño hondureño yace allí  y es nuestro compromiso ciudadano trasmitir ese sueño  a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos para caminar tras esa tierra prometida: Honduras. Ese es nuestro sueño hondureño.

 


[1]Publicado  en enero, 2007 y contenido en el libro del autor S .Membreño Cedillo.CNA (2011) Honduras. Visión de nación, Estado e Integridad. Fundamentos para la construcción de un liderazgo ético. Tegucigalpa. 88pag
[2] Ex Secretario Ejecutivo de la Comisión   de la Verdad y la Reconciliación, (CVR).

lunes, 12 de diciembre de 2011

BAJO EL PODER DE LA BESTIA


Belzasar Núñez – Diciembre 10 de 2011

Los hondureños comunes que desde abajo observamos el panorama social estamos perplejos. Por un lado nos asedia la galopante pobreza y el clima de desesperanza que se miden por el creciente éxodo de ciudadanos hacia otros horizontes. A decir de muchos en el barrio: “Ya no podemos vivir en este país”. Por otra parte, la vida que vivimos está envuelta en la zozobra y el estrés causadas por el encierro, la desconfianza y la falta de libertad hasta para hablar. Vivimos bajo el poder de una bestia de varios nombres.

Si hablamos del pueblo cristiano, bien lo ha expresado el sacerdote católico Roberto Paiz “nuestra generación adulta ha fracasado”. En efecto, nuestra cultura “cristiana” ha fracasado. Admitámoslo con gallardía. Tanto católicos como protestantes, debemos pedir perdón por no haber logrado la transformación de nuestra sociedad, pese a que somos mayoría en la nación. No es cierto que nuestro país es próspero y feliz; y no es cierto que podemos adjudicarnos una nota de triunfo.  Debemos arrepentirnos delante de Dios y de nuestro pueblo por haber sido ineficaces en la búsqueda de la tan ansiada salvación de Dios en este terruño. En este sentir, elevamos una plegaria de dolor y penitencia porque estamos cosechando el fruto de la maldad que ha llegado a colmar la misma paciencia de Dios.

Aparte de poder levantar nuestra voz, como lo hacemos hoy, necesitamos aunar ideas, concretar organizaciones y actuar con inteligencia. Es el momento de abandonar colores y credos para cerrar filas contra un poder que se viste de varios colores. Es un imperio multifacético que se propone aniquilar a cualquiera que se atraviesa en su camino para imponer su ley.

Ya no se trata de arrinconarnos más de lo que hemos estado. Tampoco se trata de evadir vehículos armados o de reclamar que se haga justicia, puesto que el estado ha colapsado y no refleja el poder ni la voluntad política para actuar. Se trata de romper las filas del silencio, de la complicidad y de la derrota. Se trata de sacudir de nuestra conciencia la culpa por no hacer lo que debemos hacer en una hora crucial como esta. Es la hora de unirnos a las voces de denuncia, de engrosar las filas de solidaridad con los que son amenazados y de fortalecer los nexos y acompañar a los mártires en esta escalada infernal.

Demos un paso al frente. Ya no podemos escondernos. Es la hora de la acción profética de la iglesia, abrazando el sentir de nuestra sociedad. Hoy las víctimas han sido los periodistas y los valientes que han levantado su voz en favor de la verdad y la entereza; mañana seremos nosotros o nuestros seres queridos. Sin lugar a dudas fertilizaremos con sangre la senda de la justicia para confundir el terror y conducir a su propio patíbulo esta bestia del terror. No podemos postergar tan urgente cometido. Es ahora o nunca. La guerra la tenemos desde adentro – y desde el poder – pero todavía podemos cantar: “Serán muchos Honduras tus muertos, pero todos caerán con honor”.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cobertura TN5 y Vica TV

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Posición ante la Crisis Nacional

Encuentro: Liderazgo y Reconciliación,
Esperanza para la  Transformación
La Comunidad Cristiana de Liderazgo (CCL), con el apoyo y en  alianza con  la Confraternidad Evangélica  de Honduras (CEH), Visión Mundial Honduras, la Alianza Cristiana por el diálogo y la conciliación, el FOSDEH y el Centro de Acción Social Menonita  se pronuncian  y comparten  con  la Comunidad nacional sus reflexiones y líneas de acción a partir de la celebración y resultados del Encuentro Liderazgo y Reconciliación, Esperanza  para la Nación, celebrado en Tegucigalpa el 14-15 de noviembre.
Posición ante la Crisis Nacional
1.       Reconocimiento  de una Multicrisis Compleja y Profunda
 La crisis actual de Honduras es  una  multicrisis con diversas facetas, profundidades, articulaciones y características.  Es una crisis moral y  espiritual con consecuencias en todas las esferas del quehacer humano. Consecuentemente,   tiene  connotaciones múltiples en la sociedad hondureña. Tratamos de desarrollar  una perspectiva cristiana porque estamos convencidos  que el actual escenario de multicrisis amerita un enfoque integral y diferente a fin de aportar luz  en esta oscuridad. Por tanto, se  requiere identificar principios y elementos de la cosmovisión cristiana.
2.       Familia Fundamento de la Transformación
El Cuarto Encuentro de la Comunidad Cristiana de Liderazgo de Honduras, está consciente que, sin una familia sólida, unida, fortalecida, la nación no podrá consolidar una sociedad estable, responsable y solidaria, por cuanto es la primera institución creada por Dios, en donde se forman las generaciones, los principios y valores que sustentan la convivencia armónica y las buenas costumbres, que son fundamentales en la vida del resto de organizaciones sociales, económicas y culturales del país. En ese sentido, llama a preocupación el proceso de descomposición que se expresa en el creciente porcentaje de nacimientos de hijos sin padre y la maternidad prematura, a lo cual se suma políticas de Estado que descuidan la protección de la familia, a pesar de ser una disposición constitucional y que, cuando se hace, el enfoque paternalista no contribuye a la formación y consolidación de la familia como unidad; sino más bien, tiende a crear actitudes mentales de dependencia estatal, que repercute socialmente en comportamientos de incapacidad, negligencia y dependencia. Además, el Estado siempre será incapaz de sustituir las responsabilidades financieras y morales de los progenitores, frente a la crianza de los hijos. Ante tal situación, sugerimos una revisión de las políticas sociales, a fin de reorientarlas apropiadamente.

En el evento reconocimos plenamente la necesidad de que los hogares hondureños tengan en su interior, la Palabra de Dios, el Pacto Matrimonial que supone una relación de amor y a la vez el cumplimiento de una Ley; además, el principio de paternidad responsable que es básica para construir y orientar una relación de pareja y familia en orden y en la paz de Dios, donde se establecen los límites de cada uno de sus miembros, a la par de los privilegios sin egoísmos. El cuarto Encuentro de la CCL exhorta a la iglesia cristiana y al gobierno nacional a unir esfuerzos en el apoyo, promoción y consolidación de la institución familiar, en el entendido que es la mejor y la más sólida estrategia para la prevención social. 

3.       Reconciliación para la Transformación

La Reconciliación es una norma de convivencia establecida por Dios; el propio Jesucristo entregó su vida para restaurar la relación de Dios con sus hijos, en vista del pecado que nos es inherente. Ese perdón también implica reconciliación entre los seres humanos y, por supuesto, entre los miembros de una nación.  La sociedad hondureña siempre ha estado dividida por razones económicas, políticas, sociales y culturales. Pero la crisis política  que derivó en un golpe de estado _como lo estableció el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación Para que los hechos no se repitan, del  28 de Junio 2009_ exacerbaron dicha división como nunca antes, cuyos efectos han hecho gran impacto en todos los sectores de la sociedad hondureña. La palabra de Dios nos dice que una nación dividida no prevalecerá; además, como cristianos estamos obligados al arrepentimiento y al perdón, por las ofensas cometidas, cualquiera sea la motivación y a trabajar juntos para construir la paz con desarrollo y justicia.

Se desarrolló un hermoso acto público de reconciliación entre personas cristianas que profesan inclinaciones políticamente diferentes, las que pusieron a un lado para facilitar un abrazo de verdaderos hermanos, hijos del mismo Dios, constituyendo una manifestación directa y divina, para indicar la cobertura del Altísimo.

Este ejemplar testimonio es una clara pauta de la voluntad de Dios para que autoridades eclesiásticas, líderes, organizaciones cristianas y el pueblo en general, busquemos la manera de confesar nuestros errores y pecados, pedir perdón, perdonar y reconciliarnos en justicia y verdad.

4.       Corrupción e Impunidad

Uno de los temas más apremiantes de la sociedad hondureña es la necesidad de erradicar la corrupción en todas sus manifestaciones, con énfasis en la justicia.  Existe una gran desconfianza generalizada en las instituciones del estado responsables de hacer prevalecer la Justicia en la nación. Dicha desconfianza, y por lo tanto, deslegitimación del sistema judicial, es producto de la inefectividad en el cometido de investigación, de infracciones penales, de las violaciones a los derechos humanos ampliamente demostrado, confirmando la falta de respuesta efectiva que genera altos índices de impunidad. Una reconciliación justa y duradera, debe satisfacer efectivamente la necesidad de justicia.   El estado debe adoptar medidas eficaces y apropiadas para luchar contra la impunidad.   Exhortamos al debate y diálogo sobre las acciones del Estado hondureño contra la impunidad con una activa participación del liderazgo de sociedad civil y cristiano del país. 

5.       Violencia e Inseguridad Ciudadana

El pleno expresó preocupación por el tema de la creciente  violencia y la indefensión ciudadana, aumentando la inseguridad en el país.  Se ha registrado una tasa de 82 muertes violentas  por 100,000 habitantes,  la más elevada  en la región centroamericana y una de las más elevadas  a nivel  mundial. Ante esta  situación de violencia recurrente y asociada  a crimen organizado, narcotráfico y corrupción, nos pronunciamos  por varias acciones ya presentadas en  el informe de la CVR: depuración y control de la policía, establecimiento y reactivación del CONASIN, investigación de casos de corrupción en los entes y operadores de justicia y otras acciones que deberán considerarse en esta etapa con apoyo internacional para asegurar su correcta resolución y trasparencia.
Reiteramos la necesidad de una Comisión Contra la Impunidad que se relaciona fuertemente a corrupción e impunidad de operadores de justicia, entes policiales y políticos en sus diversas expresiones. Como organizaciones cristianas creemos que únicamente acciones integrales y plenas y radicales podrán facilitar encontrar soluciones al tema de la inseguridad, tan vinculada con la corrupción. Este debe ser un tema permanente de oración para todos.

6.       Niñez y Futuro.

Concluimos que en el corazón y pasión de Dios está  privilegiar la niñez del país y especialmente a los niños  pobres para darles una opción digna, en una sociedad de  oportunidades.  Se le ha negado  acceso y calidad de educación y salud y hasta los mismos gremios magisteriales parecen conspirar contra sus propios pupilos, las niñas y niños de Honduras. Urgimos que se defina una política integral en pro de la niñez y no acciones aisladas manipuladas. Nos sumamos a la acción del movimiento Trasformemos Honduras en transparentar las acciones del sector educativo y de salud. Si no logramos cumplir en el presente con mejores escuelas, mejores maestros y mejor educación y mejor salud, toda esperanza de trasformar Honduras se desvanece, porque se trata de los líderes del futuro.

7.       Esperanza y Visión de Futuro.

La esperanza se articula porque si la ciudadanía hace suyos los valores de la ética, entonces podemos tener la esperanza que una ciudadanía activa asume esos valores éticos y los exige a las autoridades municipales y nacionales, en los tres poderes del Estado. Bajo este escenario la cultura de la impunidad no puede mantenerse, porque la cultura de la integridad permea todo el espacio de la sociedad. Honduras necesita buenos ciudadanos: Informados, críticos, responsables, íntegros y comprometidos. Allí reside la esperanza de la trasformación nacional.

8.       Compromiso ante la nación: Seguimiento y Vigilancia.

En el seno de la Comunidad Cristiana de Liderazgo y la presente alianza nos comprometemos a dar  seguimiento a las acciones de respuesta a los problemas identificados.  Asimismo nos   ofrecemos  en conjunto y dentro de las responsabilidades organizacionales e individuales para apoyar procesos a favor de estas causas.


Tegucigalpa 17 de noviembre del 2011